!Bienvenido 2010!. Enero, mes de proyectos de renovación. Vaya por delante este cuento -matáfora del cambio, que escribí hace algun tiempo, para animaros a ello.
A casi todas las personas las mudanzas les desasosiegan, aunque sea para cambiar a un lugar mejor. Igual ocurre en nuestras vidas cuando tenemos que hacer un cambio en nuestras creencias, filosofías o hábitos.
Nuestra evolución en esta vida se asemeja a un edificio de pisos donde un buen día nos encontramos sin saber cómo ni por qué. Vivimos en un piso determinado y un buen día también nos damos cuenta de que ya no nos gusta, nos aburre, no reúne las condiciones que anhelamos para nosotros, los muebles que tenemos en él, algunos nos siguen gustando pero otros los miramos y pensamos que si fuera ahora no los tendríamos, y notamos una fuerza interna que nos empuja a buscar un espacio más acorde con nuestras ilusiones e ideas de ahora, que ya no son las mismas. Empezamos a mirar alrededor y vemos que nos podríamos cambiar al piso superior, está libre tiene más luz y es un poco más amplio, nos va a gustar más posiblemente. Comienza el proceso de cambio. Se agolpan las preguntas en mi mente; ¿Cuándo hacerlo que sea más apropiado, cómo hacerlo, quién me va a ayudar? ¿Qué me llevo, qué dejo y qué tengo que adquirir nuevo?
¿Cuándo hacerlo? Parece que si se presenta ante nuestros ojos, es porque ya es el momento. Las mudanzas siempre vienen mal son molestas y a nadie le apetecen, por tanto cuanto antes mejor. ¿Cómo la hago, sola, pido ayuda a un experto, la hago entre amigos? ¿Con que ayudas cuento?
Si la hago sola no tengo que dar explicaciones mas que a mi misma, pero parece que ésta es la única ventaja, por que todo el peso de los muebles tanto los que transporto al piso superior como los que tengo que tirar a la basura, me lo voy a cargar yo sola sobre mis espaldas. El proceso por tanto será más doloroso y tardaré más. Si me ayudan amigos pueden pasar dos cosas; que sepan de mudanzas y sus sugerencias opiniones y ayuda en general sea muy positiva, sería maravilloso tener cerca amigos así, o que las mudanzas les pongan atacados de los nervios me contagien a mí más incertidumbre y dudas y no sepan aconsejarme bien, respecto a qué seleccionar para mi nueva casa. De esta última manera me mudaré al fin pero pasando un calvario y con importantes equivocaciones. Si pido ayuda a un experto en mudanzas debo seleccionar bien, para que la relación calidad precio sea justa y sea apropiado para mi caso, si lo consigo esta forma es la más liviana para mí, ya que como experto hará que el proceso dure el menor tiempo posible y yo no tenga que acarrear los grandes pesos.
Respecto a la selección de cosas. Las cosas que se dejan han de ser aquellas son un lastre para nosotros, ya no utilizamos, su tamaño es inadecuado, se han vuelto feas.
Me llevo todo aquello que siempre me ha servido y me ha hecho sentirme bien. Lo que es interesante en mi vida, pero todavía no he tenido tiempo de sacarle el jugo tal vez por espacio porque no se lucía en un sitio pequeño y ahora le voy a dar su tiempo y su espacio requerido.
El cambio no ha sido todo lo rápido que se esperaba, se han roto algunas cosas muy apreciadas por mí, que llevaban conmigo toda la vida, pienso que eran imprescindibles y las echaré de menos siempre. El experto en mudanzas me organizó muy bien el orden a seguir y su saber me dio tranquilidad pero una de las poleas que traía para elevar muebles no se podía usar en esta casa y yo tuve que arrimar el hombro más de lo que estaba en mi ánimo, porque si no aquello no se terminaba nunca, así que me siento extenuada. Sin embargo una vecina del piso nuevo que yo siempre veía como abstraída en lo suyo, vino a saludarme y ofrecerse para ayudarme y me dejó unas herramientas indispensables para montar la cama el primer día y así pude descansar. Y aquí me veo con todo revuelto no encuentro nada, con mis dudas de si estoy haciendo lo correcto y con ganas de que una varita mágica me lo ordene todo, pero me temo que debo ser yo, la que lo haga. Ha pasado un tiempo y he conseguido organizar lo que ya tenía. Disfruto mucho de la luz de esta casa nueva, ahora veo la otra muy lúgubre. Pero esta la tengo muy vacía. Algunos de los muebles con los que contaba se veían tan gastados y viejos que los he tenido que tirar porque en esta casa ya no lucían bien. Tanta luz les declaraba mucho más sus defectos, uno de ellos hasta tenía carcoma y yo no me había dado ni cuenta, por tanto tuve que fumigar y desinfectar todo. Pero también he rescatado una cosa de gran valor que creía perdida y que apareció al hacer la mudanza.. Es un espejo antiguo que mi regaló mi abuela. Yo le llamaba el espejo favorecedor, porque siempre me veía muy guapa en él .Lo tenía perdido. Me ha causado una gran alegría encontrarlo. Con dudas me he mirado en él pero no me ha defraudado, “Me encuentro guapa hoy como ayer cuando me miraba en él, antes de que se me extraviara”
Me he vuelto más prudente y sosegada a la hora de meter nuevas cosas dentro de mi nueva casa. No quiero precipitarme como hice en la anterior. Me he comprado revistas especializadas y he llamado a un amigo decorador para charlar con él. También he visitado una feria de diseño de interiores, con todo lo visto, leído y charlado iré poco a poco redecorando mis espacios. Tengo un rincón tan complicado que incluso he tenido que hacerme un mueble a la medida.
De lo que se me rompió ya ni me acuerdo. Por lo que lo he sustituido, ha resultado ser más práctico .Algunos amigos me han traído regalos para la nueva casa. Son cosas muy útiles y bonitas, me alegra tener cosas nuevas y por descontado amigos que estén atentos a mí. Sin embargo de otros me sorprende que no se hayan enterado de mi mudanza, ya sé que es en el mismo edificio pero aún así no deja de ser una mudanza con todo lo que eso implica, una catarsis en la organización y la recolocación de todo.
Han pasado unos meses más y todo parece ahora reposado. Estoy contenta con el cambio parece que me ha dado nuevas energías que creí perdidas con la mudanza y los primeros meses de orden y limpieza. Incluso estoy animando a una vecina del piso de abajo que no sea tonta y se atreva a cambiar, es trabajoso pero luego compensa. Merece tanto la pena, que estoy dispuesta a ayudarla.
------oooooooooooooo-------
domingo, 17 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario