MI VACÍO
(Inspirado en “El Vacío”, M. Vicent, 13-2-05)
La palabra vacío me sumerge en el universo de la pintura. El amanecer de Grieg resuena en mi cabeza y me imagino ante el próximo cuadro. El lienzo se extiende ante mí, blanco níveo, casi da pena empezar pues el blanco luminoso también me gusta. El lienzo solo posee su blanco, de lo demás esta vacío. Soy yo la que tiene que cambiar ese vacío.
Cojo aire, respiro profundamente mi mano se desplaza sobre la tela, acabo con el blanco, ha desaparecido, un suave color extraño se extiende ahora por encima de lo que fue el blanco que ya no existe a la vista. La mezcla se ha ido confeccionando ella sola, ha salido de mi interior, ¿será mi estado de ánimo? Será. Mi mano continua trazando aquí y allá movimientos que salen de mi propio vacío interior o es de mi propio lleno. A veces me parece que salen de la propia quietud, de un lugar desconocido y vacío y otras que salen de los borbotones de imágenes que hay almacenadas en mí. El vacío pesa tanto como el lleno, no hay lleno sin vacío.
Nuestro mundo interior descansa en el vacío y se precipita en el lleno. Y se preguntaban los artistas a principios del siglo pasado ¿Es el arte abstracto una apuesta sin futuro o por el contrario una vía enteramente nueva para la pintura que persigue un objetivo preciso: la expresión en el lienzo de nuestro mundo interior, infinitamente más amplio y variado que el mundo exterior visible? Dice Freud cuando una persona enemistada con la realidad posee el talento artístico, que todavía constituye para nosotros un enigma psicológico, puede trasponer sus fantasías en creaciones artísticas, en lugar de hacerlo en síntomas.
sábado, 10 de enero de 2009
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