En el taller de arteterapia soltamos a volar la creatividad, nos arrancamos las etiquetas de "no sé pintar", "no sé modelar", "nunca he hecho una poesía" y nos damos cuenta de que todo está dentro; sólo hace falta soltar las amarras que aprisionan nuestro potencial.
Nuestras obras quedan como registro de un proceso en nuestras vidas.
El taller de arteterapia dura dos horas, tres jueves al mes, de Octubre a Junio. Mañana o tarde.
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martes, 16 de diciembre de 2008
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¡¡Hola a tod@s!!
ResponderEliminarPues me permito el lujazo de estrenar este blog con el primer comentario.
Tuve el placer de asistir al curso 2007/08 de Arteterapia con Ana. Verdaderamente, fue una experiencia fantástica de aprendizaje, crecimiento y auto-conocimiento.
Estaba en una buena época de mi vida, sin embargo, a veces hay factores externos que parece que nublan en cierto modo nuestro bienestar interno. Fue todo un descubrimiento poder comprobar cada semana que, en verdad, lo que allí plasmaba era todo lo que andaba oculto en mi interior, todo lo bello y lo más grande que, debido a las circunstancias externas, a los acontecimientos del día a día, se va empañando sin darte apenas cuenta, quizás debido a los automatismos, costumbres y demás “borreguismos”...
Cada taller era un gran reto a “enfrentar”... ¿cómo voy a ser capaz de hacer un artilugio con arcilla?... ¿cómo haré un dibujo abstracto?.... Sin embargo, cuando salía por la puerta, llevando debajo del brazo MI NUEVA OBRA, me sentía dichosa, ¡¡UNA VEZ MÁS había sido CAPAZ!! No importaba si era bonito o feo... sólo importaba lo que me llevaba ese día a mi casa: un nuevo CONOCIMIENTO:
Ø Sobre mi persona, mi interior...
Ø Sobre algo quizás más objetivo: el fundamento “teórico” del taller (significado de los colores... líneas finas, gruesas... formas... texturas...)
Ø Sobre mis compañeros: el momento de cada uno y su forma de expresarlo, las distintas formas de contemplar un mismo aspecto según los ojos del que lo miran...
Eran muchas cosas las que me llevaba “bajo el brazo”...
Y momentos... grandes momentos.... Aquellos en los que olvidaba el mundanal ruido con una visualización... Aquellos en los que me arremangaba, me quitaba los zapatos y cogía las ceras, los rotuladores, las témperas y me disponía a sacar esa niña que llevo dentro, esa niña que solo quiere jugar, expresarse libremente y soltar.....
Todo esto aderezado con la gran sabiduría, calidez, magia y sonrisa eterna (muchas veces risa contagiosa, jejeje) de “la profe” que, también como otra niña pequeña, disfrutaba con nuestros trabajos, con nuestros descubrimientos y que, al igual que nosotros, se llevaba bajo el brazo su propio aprendizaje...
¡¡Mil gracias Ana!! Te deseo toda la suerte del mundo y grandes éxitos con este tu nuevo espacio... porque... ¡¡TÚ PUEDES!!
Besos
Diana